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Ya está disponible en Amazon el nuevo libro de Jon Elejabeitia.
Se puede adquirir en el siguiente enlace:
Lo que me ha motivado a escribir este libro, no está en que aprendas a ser excelente en tu puesto de trabajo, que también, sino un interés en reflexionar en el por qué las personas somos ajenas a nuestras mejores cualidades, y permanecemos dispersos en nuestras vivencias más intrínsecas, para poner en valor, casi siempre, las debilidades. Trabajadores óptimos sólo pueden surgir de personas excelentes y competentes en todos los aspectos de su vida. Sea en la ejecución de la tarea, en la interacción con el otro, en la incorporación de nuevos conocimientos, o en la expresión de sí mismos en diferentes foros.Con este libro intento colaborar para que trabajes la excelencia en el Ser, no en el tener o en el hacer. Que centres tu atención y foco en tus valores personales aprendidos en tu más tierna infancia, y que los desarrolles con convencimiento de que son los mejores para el logro de tus objetivos.Ser excelente en cada una de las funciones que realizas, fuera y dentro de los entornos profesionales, personales o sociales, depende de poner este foco en lo mejor. Piensa en tu vida como si de un deportista de élite se tratara y comprende que sólo se llega al pódium porque antes hubo miles de horas de comprobación, de experimentación sobre tus cualidades. Los grandes como Nadia Comaneci, Roger Federer, Usain Bolt, Carl Lewis, Rafa Nadal, Mireia Belmonte, Ruth Beitia, Michael Phelps… han llegado ahí porque sabían que tenían un don para ese deporte, su cuerpo, su flexibilidad, su modo de hacer. Todo ello configura su carisma, al que unieron el trabajo diario.Tu “Yo” tiene esas mismas cualidades. Tienes un don que hace que el resto de las cualidades trabajen para él. Cabe preguntarse si estás dispuestos a hacer lo necesario para llegar ahí, o la pereza, el sentimiento de fracaso, la creencia limitante, etc… dan el resultado que quieren a unos y no a los otros.Quizá no todo dependa de hacer, si no de creer. Quizá no todo esté sujeto a transpirar sino a disfrutar sabiendo que lo que estás haciendo es para lo que estás hecho. Creo en el esfuerzo gozoso y no en el sufrimiento. Llevo muchos años trabajando en lo que quiero, y con muy pocas excepciones, la mayoría del día, que pareciera que estoy transpirando, son sólo momentos de inspiración activa que me conmueven y hacen que mi vida sea absolutamente deliciosa.